domingo, 27 de abril de 2014

Difuntos de Temacapulín también serían reubicados


Por Elizabeth Rivera Avelar 

El señor Matías Jáuregui Alvarado tiene trece años viviendo en su último domicilio, ubicado a un costado del rió Verde en el pueblo de Temacapulin. Comparte la morada con su madre, la señora Santana Alvarado de Jáuregui, quien reside en ese mismo lugar desde hace 29 años. 

La paz en la que se encuentran, en el cementerio de su pueblo, es amenazada, pues a ellos, los difuntos también pretenden reubicarlos junto con todo lo que existe en el pueblo de Temacapulín.


Este cementerio está al ingreso del pueblo, tiene un zaguán a la entrada, una barda baja, y sus lapidas se ven desde  la carretera.  
El medio día del jueves Santo y las hijas de don Matías, Martha y Victoria lo visitaron en su tumba, que está recubierta con azulejos azules, adornada con flores blancas y un Cristo. 


Las hermanas Jáuregui tienen siete familiares enterrados en el cementerio que pretenden reubicar: al padre, la abuela paterna, la abuela materna, una tía paterna y tres tíos maternos.

 

En ese camposanto también se encuentran los cuerpos de 30 pobladores que han muerto desde que iniciaron la lucha contra la reubicación de Temacapulín. Martha Leticia Álvarez Reyes, comenta  que ahí están su madre, su padre, un hermano y un sobrino.


Otro camposanto de Temacapulin que también está en peligro de extinción es el cementerio Viejo, el cual tiene una antigüedad de más de 200 años.  A lo lejos parece un fuerte, su pórtico de cantera es considerado como monumento histórico por el INAH.





Está ubicado en el cerro de La Gloria. Ahí fueron sepultados pobladores de Temacapulin de origen indígena y español.

Las únicas lápidas que siguen en pie allí son las de Demetria quien murió en 1922 y Bernardino González quien falleció en 1921.








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